El chulo, del aimara chhulu o ch’ullu, es un gorro de lana con orejeras y cordones para atar bajo la barbilla, tejido casi siempre con hilado del vellón de oveja, pero también los hay, como en el pasado prehispánico, de llama y alpaca y aún de algodón. Imprescindible para los fríos extremos y el viento de la Puna y Quebrada jujeñas. Generalmente tejidos por los hombres con cinco palillos.

Su origen proviene del Imperio Inca, Tawantinsuyu. Originalmente, el diseño del chulo no solo servía como protección, sino que sus colores, formas y diseños geométricos eran una clave identitaria de cada comunidad y algunos indicaban el status social del que lo portaba.

Desde la década del ’80 del siglo pasado, en negocios y puestos callejeros turísticos se comercializan chulos de tejido industrial importados de Perú.

Historiadores revisionistas señalan que el chulo inspiró el diseño del "gorro frigio" en el Escudo Nacional Argentino, Asamblea del Año XIII en San Miguel de Tucumán, para reflejar la representación de los pueblos originarios.