El sombrero ovejuno, de paño rústico y resistente, también llamado ovejón, forma parte, desde la época de la Colonia, de la vestimenta tradicional de hombres y mujeres de origen coya y aimara de la Puna y la Quebrada de Humahuca. Se usa como abrigo y protección de las severas condiciones climáticas del clima andino: días de sol abrazador y noches de frío extremo que oscila entre los 10 y los 20 grados bajo cero. Se lo suele usar sobre un chulo, gorro de lana tejida, con orejeras, para mayor protección contra el frío y el viento.
La confección del sombrero ovejuno es un proceso totalmente artesanal transmitido de generación en generación y parte de la esquila y posterior lavado manual y limpieza de impurezas. El paño del ovejuno se logra apelmazando y compactando la lana a través de una fricción constante con agua caliente y jabón. El fieltro resultante se pone sobre moldes de madera, campanas, para darle la forma rígida o semi rígida de copa y ala. La confección dura alrededor de diez días por cada sombrero. hasta una semana y media por cada pieza.
En Carnaval u otras celebraciones, las mujeres los decoran con tulmas, pompones de lana de colores brillantes y flores.