Mario Busignani nació en San Salvador de Jujuy el 29 de septiembre de 1908y falleció en la misma ciudad el 9 de octubre de 1990. Hijo de inmigrantes sanmarinenses, transcurrió parte de su infancia en el distrito de El Carmen. Tras terminar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la capital jujeña, marchó a la ciudad de Córdoba para cursar la carrera de derecho, graduándose de abogado en 1928. De su matrimonio con Juana Luisa M. Pérez nacieron tres hijos: Luis, Ana María y Beatriz. Tuvo destacada actuación pública durante la década de 1930, integrando el directorio de la Dirección Provincial de Vialidad y ejerciendo la vicepresidencia del Consejo General de Educación. Sumado a las filas del Partido Demócrata Nacional de Jujuy, ocupó una banca en la Legislatura provincial (1936-1938) siendo luego electo diputado al Congreso Nacional (1938-1943), cargos desde los cuales bregó por la construcción de infraestructura educativa y sanitaria en la provincia, impulsando la creación del Instituto de Maternidad y Protección a la Infancia.

Considerado un poeta fundamental de la “Generación del ‘40” jujeña, sus obras se centran en el hombre, el paisaje y la justicia social, fusionando sonetos clásicos con un estilo vanguardista. Hacia fines de 1955 fue fundador -junto a los escritores Jorge Calvetti, Andrés Fidalgo y Néstor Groppa y al artista plástico Medardo Pantoja- de la emblemática revista cultural regional “Tarja”, de proyección nacional y latinoamericana. En esos años ejerció el profesorado, dirigió el teatro experimental “Renacimiento”, fue miembro de la Comisión de Escritores de Jujuy e integró la Comisión Provincial de Cultura, siendo colaborador de revistas independientes y de la página literaria del periódico tucumano “La Gaceta”. Las puertas de su casa de Senador Pérez 173 estuvieron siempre abiertas a poetas y artistas, siendo memorables las noches de bohemia junto a Raúl Galán, Manuel Castilla, Jaime y Arturo Dávalos, Eduardo Falú, Ariel Ramírez.

La obra de Mario Busignani se desplegó en libros como Tiempo ensimismado (1947), Memoria del asombro (1950), Imágenes para un río (1960), Cifras de la apariencia (1970), Cantos para Jujuy (1980) y Días convocados (1982). En 1989 fue nombrado Miembro Correspondiente de la Academia Argentina de Letras. El jurista y político jujeño Guillermo Snopek quiso ver plasmado su soneto “La Rosa” en un muro de San Salvador de Jujuy. Su compromiso social, visible en poemas como “Zafra” donde retrata las duras condiciones de los trabajadores rurales, sigue siendo parte fundamental de su legado.