22 de April de 2010
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Fotografía: Martín Otero
Tamal, del nahuatl tamalli, significa pan envuelto. Hay indicios en la literatura histórica que permiten concluir que los tamales, de origen precolombino, se extendieron desde México hacia toda la América Andina a partir de la Conquista.
Los tamales jujeños tienen en común con la humita el envoltorio con chala, pero el relleno, la forma de cocción y el formato final son muy diferentes. Por otra parte, al armarlos con harina de maíz y no con choclo fresco, se los puede elaborar durante todo el año. Los ingredientes son: la ya mencionada harina de maíz, cabeza de chancho o vaca u otra carne, grasa pella, huevos, papas, cebolla de verdeo, sal, comino y ají. Las chalas que se utilizan se van guardando secas hasta el momento de su uso.
Con variantes de condimentación y otros ingredientes se lo prepara en todas las provincias del Noroeste. También en Bolivia y Perú. En Jujuy se lo consume mucho, siempre a partir de la receta tradicional y está incorporado al menú familiar, al de los restoranes y al de los negocios de comida rápida o para llevar.